Las semillas son patrimonio de la humanidad. Poco a poco la plantación de semillas criollas ha desaparecido, siendo sustituidas por las que venden en los agroservicios y las grandes empresas, de peor calidad y a un costo demasiado elevado para la producción de las familias de muchas zonas rurales. Las semillas criollas logran recuperar el bosque tradicional, alimentos y una cultura que se ha perdido de generación en generación y para ello es fundamental la buena selección de las semillas, tomando en cuenta factores tales como, el tiempo de cosecharlas, la forma de cómo hacerlo, el tamaño a elegir de la semilla, el color, la forma, los utensilios a utilizar y los efectos lunares entre otros.

Con este proyecto se rescatarán plantas domésticas a partir de semillas silvestres cultivadas por los antepasados hace miles de años, que son base de la alimentación, y que se conservan de generación en generación como patrimonio familiar y local ya que en tiempos anteriores, las semillas sirvieron como trueque para entrelazar pueblos y comunidades.

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Término Definición
JÍCARA

 

Su nombre científico es: Crescentia cujete L.

El jícaro fue ampliamente cultivado en el trópico americano por los indígenas desde tiempos prehispánicos.

El tronco es a veces recto, pero normalmente se ramifica desde la base. Sus flores tienen pétalos blancos verdosos amarillentos, que crecen directamente del tronco y ramas más gruesas, en forma de campana irregular. Se abren por la noche, duran unos 8 días y son polinizadas por murciélagos. Su aroma recuerda al almizcle, alcanfor y aceite de mostaza.

El fruto es el rasgo más distintivo de los jícaros. Es una calabaza esférica con cáscara dura y leñosa y pulpa que contiene entre 300 y 900 semillas. Los frutos maduros son verdes-amarillentos y se mantienen en el árbol por 5-7 meses antes de volverse amarillos y caer, principalmente a medida que avanza la estación seca.

Las semillas contienen un aceite comestible similar al aceite de oliva, y se mezclan molidas con arroz para la preparación de la bebida llamada “horchata“.

Su pulpa se ha usado tradicionalmente con fines medicinales ya que es antibacteriano, se utiliza como purgante, anticonceptivo y calmante de las molestias menstruales.

Su fruto se utiliza como contenedor de líquidos, juguete, instrumento musical, recipiente para almacenar alimentos y para artesanía llamado huacal.

Las jícaras son talladas o esgrafiadas por los indígenas.

Hay dos maneras de trabajar los jícaros: 1) cuando aun tienen su pulpa se tallan pero secan con mas lentitud. Posteriormente se hierven durante 30 minutos y se retira la pulpa del interior de manera más fácil  2) También se puede retirar la pulpa sin necesidad de hervirlo a través de un agujero de 2,5 cms, se van despegando las partes de la corteza y luego con ayuda de piedras pequeñas, arena y agua agitarlo por varios minutos hasta que queda completamente limpio el interior.

 

 

 
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